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Cualquiera puede ahogarse, nadie debería: Claves de prevención en el Día Mundial de la Prevención de los Ahogamientos

Por: Mi Guía Médica y Salud 25 de julio

El agua es sinónimo de vida, recreación y salud; sin embargo, en un abrir y cerrar de ojos, también puede convertirse en el escenario de una tragedia inesperada. Cada 25 de julio, la Organización Mundial de la Salud (OMS) promueve el Día Mundial de la Prevención de los Ahogamientos, una fecha que busca visibilizar un problema de salud pública global silencioso pero devastador: el ahogamiento es una de las principales causas de muerte accidental en el mundo, afectando de manera desproporcionada a niños y jóvenes.

Desde Mi Guía Médica y Salud, nos unimos a esta campaña global bajo una premisa fundamental: el ahogamiento es 100% prevenible. Conocer los riesgos y adoptar pautas sencillas de seguridad puede marcar la diferencia entre un día de diversión y una emergencia médica irreversible.

La regla de oro en medicina: Prevención primaria en el agua

Médicamente, el ahogamiento provoca una asfixia por inmersión que interrumpe el suministro de oxígeno a órganos vitales como el cerebro y el corazón. Pocos minutos bajo el agua bastan para causar daños permanentes o la muerte. Por ello, la mejor estrategia es anticiparse al peligro.

Aquí te compartimos las pautas clave que todos los padres, cuidadores y nadadores deben dominar:

  1. Supervisión activa y constante (La regla del tacto): El ahogamiento suele ser silencioso; a diferencia de las películas, una persona que se ahoga rara vez puede gritar o pedir ayuda. Cuando los niños estén dentro o cerca del agua (playas, piscinas, ríos o incluso tinas de baño), un adulto debe supervisarlos a una distancia que le permita tocarlos de inmediato. Evita las distracciones con el teléfono celular.
  2. Aprender habilidades básicas de natación: Saber flotar y desplazarse en el agua reduce drásticamente el riesgo de accidentes tanto en niños como en adultos.
  3. Uso correcto de chalecos salvavidas: Los flotadores inflables de brazos o juguetes de piscina no son dispositivos de seguridad confiables. En embarcaciones o aguas abiertas (como el mar o ríos), el uso de un chaleco salvavidas homologado y de la talla correcta es obligatorio.
  4. Barreras físicas de protección: Si tienes una piscina en casa o visitas un lugar con una, asegúrate de que cuente con cercado perimetral con puertas de cierre automático para evitar que los niños pequeños accedan de manera inadvertida.
  5. Evitar el consumo de alcohol: El alcohol altera el juicio, el equilibrio y la capacidad de reacción. Nunca nades ni navegues bajo sus efectos.

Saber actuar salva vidas: Primeros Auxilios ante un ahogamiento

Si la prevención falla, la rapidez en la respuesta es vital. Conocer la técnica de Reanimación Cardiopulmonar (RCP) duplica las probabilidades de supervivencia de una víctima de ahogamiento.

  • Paso 1: Saca a la persona del agua de forma segura sin ponerte en peligro.
  • Paso 2: Verifica si respira y responde. Pide a alguien que llame inmediatamente a los servicios de emergencia.
  • Paso 3: Si no respira, inicia maniobras de RCP (comenzando con 5 ventilaciones de rescate seguidas de compresiones torácicas si estás capacitado). Cada segundo cuenta para devolverle el oxígeno al cerebro.

Un compromiso colectivo por la vida

En Mi Guía Médica y Salud creemos que la seguridad acuática no es solo una responsabilidad individual, sino un compromiso comunitario. Educar a nuestros hijos, respetar las advertencias de los guardavidas y estar preparados ante una emergencia son las mejores herramientas para cuidar de los nuestros.

Este 25 de julio, te invitamos a compartir esta información y recordar el lema global: «Cualquiera puede ahogarse, pero nadie debería hacerlo». La prevención está en tus manos.